Art Alc Words

Seco.

Al sacar la copa de vidrio cortado notó que tenía un poco de polvo dentro, con desgano la limpió pensando en lo mucho que le pagaba a esa especie de mujer mulata a la que le daba dos centavos por limpiar su casa.

Tomó la copa y la llenó de agua del riachuelo, el bosque estaba muy clamado, a pesar de ser un día tan soleado; era mejor estar solo. Levantó la copa con la mano derecha hasta quedar al nivel de su rostro y dejó caer un chorro en su mano izquierda, al caer se abrió una especie de hoyo en la palma de su mano que se cerró automáticamente cuando cesó de correr el agua dejándolo completamente seco; tenía una erección.

Empezó a desnudarse, su traje hecho a la medida quedó sobre el pasto seco, su camisa y zapatos en el mismo lugar, su ropa interior dentro de la canasta. Es extraño sentir aire fresco en los testículos- pensó, le excitaba más pensar en que alguien lo viese. Es increíblemente lo ridículo que se ve un hombre caminando con una erección.

Buscó la parte más profunda del riachuelo en la que pudiera al menos sumergirse.

Recreando con letras.

Su padre con lágrimas en los ojos y con la voz entrecortada dijo- Hijo, pide lo que quieras, ¿tienes hambre?

Su madre al otro extremo de la cama apenas podía verlo con sus ojos empapados, no paraba de llorar.

Él estaba desnudo en la cama tapado hasta la cintura, sentado. Un tatuaje en el pecho. Miraba sus manos, siempre le habían dicho que eran muy bonitas. No podía dejar de pensar en todo lo que faltaba por hacer. Todo lo que había dicho, negado y hablado se venía abajo. Iba a ser olvidado.

-No sé.

-¿Sushi?

-Bueno -sonrió.

-¿No te cansas? -apenas podían simular que reían.

-En mi mochila hay cigarros ¿me pasas uno? 

Su madre abrió la ventana y su padre salió de la habitación. Se sentó junto a él y lo abrazó como cuando era pequeño, lo besó. ¿Quieres que le llame a alguien? ¿a Josué?- le preguntó. Él movió la cabeza simulando un no. Qué extraño que lo mencionara.

-¿Puedes prender el DVD?

-¿Cómo se prende?

-Sólo pásame los controles.

En la pantalla apareció ya empezada la película de “Totoro”, siempre veía ese tipo de películas cuando trataba de pintar. 

-Hijo, baja, ¿no quieres ver tus caricaturas? No te quedes aquí, ándale.

-No, gracias.

-En serio, vente.

-Perdón -empezó a llorar.

-No papito, no tienes la culpa de nada, son cosas que pasan -empezó a llorar.

-Perdón por fallarte, por la escuela, por ser como soy, por todo.

-No, perdóname tú por no poder hacer nada.

-Te amo mucho.

-Tú eres mi vida.

Pasaron 5 horas hasta que sucedió. No escribió nada, no trato de pintar, no leyó. Fumó un poco, comió (siempre pensó que la última comida le sabría diferente, no fue así).

No sintió nada.